En Tauberg hay un relato que va del ruido al silencio.

Una nueva pieza de Nacho Alonso rodada en 2017. El autor presenta en esta ocasión dos escenas exteriores en las que hombre y naturaleza se encuentran, dando lugar a una relación de perplejidad que los protagonistas parecen tener ante lo que les rodea. Un hombre se sienta, mira al horizonte y sabe que está muerto. El paisaje que se muestra en la primera secuencia como espacio inmenso, pasa a ser ocultado de alguna manera en la segunda por ese muro de piedras que no dejan ver el horizonte. Austera y minimalista es la puesta en escena de Nacho Alonso, pero claramente estudiada en cuanto a los elementos compositivos y cargada de un gran simbolismo.